¡Nuestras demandas no son virtuales!

Nueva Central de Trabajadores (NCT),
México, 1ero de mayo de 2020.

A las y los trabajadores mexicanos.
A la opinión pública.
Al Pueblo de México

Compañeras y compañeros:
Las condiciones actuales no podían ser más adversas. El desplome de la economía capitalista, que ya se venía venir, ahora se acompaña de una pandemia mortal que amenaza a la humanidad entera. El mundo sufre el contagio simultaneo de una y otra calamidades. Europa occidental está devastada, los Estados Unidos de rodillas y América Latina comienza a sentir los agresivos efectos de la expansión de ambas desgracias.
Este Primero de Mayo del 2020 nos remonta a las peores épocas y a las mejores hazañas de la clase obrera. Porqué ahora es cuando las y los trabajadores de todo el mundo deben unificar sus esfuerzos para salvaguardar su vida y salud, hacerse del pan de cada día y luchar por un trabajo digno. Debemos asumir que los mecanismos de dominación burguesa, que nos atan a los acuerdos de cúpula, pactos y marrullerías políticas por igual, merecen ser desahuciados por los trabajadores. Necesitamos mirar el horizonte y actuar de otra manera, reconocer que nos hace falta contar con una auténtica organización clasista que defienda nuestros intereses.
Impedidos para poder movilizarnos presencialmente, víctimas del paro forzoso impuesto por la contingencia sanitaria, privados de nuestras habituales formas de sobrevivencia, precarizados por tres décadas de neoliberalismo y despojados de nuestros bienes comunes, ahora nos encontramos de frente a uno de los períodos históricos más críticos que haya vivido la clase trabajadora a nivel mundial, solo comparable con los funestos estragos de las dos guerras mundiales del siglo XX y la profunda depresión capitalista de 1929.

nos encontramos de frente a uno de los períodos históricos más críticos que haya vivido la clase trabajadora a nivel mundial, solo comparable con los funestos estragos de las dos guerras mundiales del siglo XX y la profunda depresión capitalista de 1929


La incertidumbre crece día con día. De la acelerada expansión mundial de la pandemia de Covid-19 saltamos a la parálisis temporal de la economía global que ha puesto en la calle a cerca de 200 millones de trabajadores de todo el mundo en solo tres meses. Son las clases populares y lo países más pobres quienes hoy por hoy recienten con más fuerza las consecuencias económicas y sociales de la doble crisis. Para los grandes centros financieros, las corporaciones multinacionales y las oligarquías locales su preocupación central está en cómo, sin sufrir quebranto alguno en sus negocios, se reactiva la economía capitalista lo antes posible y sin costo alguno que merme sus ganancias, mientras millones de trabajadores en el desempleo masivo carecen hasta de lo más mínimo para sobrevivir. Su futuro pende de un hilo, cuando no son ellos los que toman las decisiones certeras que pongan a salvo sus intereses.
Estamos obligados a luchar juntos, a cerrar filas y evitar a toda costa que todo el peso de la crisis sea puesto sobre nuestras espaldas, comenzando por reivindicar las justas demandas de las y los trabajadores de la salud quienes de manera estoica ocupan la primera línea de combate en la desigual batalla en contra del mortal Covid-19. Decimos desigual, porque los sucesivos gobiernos neoliberales en México lograron el desmantelamiento letal del sistema de salud pública del país. Ya estamos pagando las consecuencias de los recortes presupuestales a las instituciones públicas de la salud, la privatización de este derecho social y la falta de incentivos económicos y profesionales para los trabajadores del sector. Hoy de manera emergente, el gobierno de AMLO intenta, contra reloj, remontar el desabasto de personal, materiales, equipos, medicamentos y protocolos para enfrentar la perniciosa fase tres de la pandemia. Es necesario ir a fondo, reorientar el presupuesto para fortalecer el sistema de salud pública aun después de la emergencia. La Nueva Central de Trabajadores y la CNSUESIC reconocen y respaldan la labor de las y los trabajadores de la salud que día con día arriesgan su vida en el cumplimiento de su labor profesional.

Nos pronunciamos por la articulación internacional de las luchas de los trabajadores del mundo que hoy por hoy tienen vigencia en la defensa de sus intereses y el legítimo derecho a su emancipación.

Por otro lado, hay sectores de la burguesía que vienen actuando al margen de la solidaridad y las disposiciones oficiales que intentan mitigar los efectos del paro forzoso. Hay un gran número de pequeñas, medianas y grandes empresas que no están respetando los lineamientos del Consejo General de Salud, poniendo en riesgo la salud y la vida de sus trabajadores. En el norte del país, las compañías maquiladoras, se rehúsan a cerrar sus plantas poniendo en riesgo la vida de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras. Según cifras oficiales, tan sólo en Baja California, 620 empresas (el 68 por ciento) se niegan a dejar de producir, lo que pone en riesgo a más de 239 mil familias. La NCT, ha registrado la operación ilegal de 112 maquilas (la mayoría en Tijuana), que ponen en riesgo la salud de más de 136 mil trabajadoras y trabajadores, aumentando las cifras de contagios y defunciones, por el Covid-19, que se han disparado de forma alarmante en Baja California. Todo esto, con la complicidad del gobierno estatal de Jaime Bonilla, quien defiende a capa y espada los intereses de las y los empresarios, por sobre los del pueblo trabajador bajacaliforniano. Sin embargo, ha sido la organización obrera la que, una vez más, ha puesto un freno al abuso empresarial. Mediante paros de la producción se lograron cerrar varias fábricas y, aunque el número es muy menor comparado con las que se mantienen abiertas, estas acciones demuestran que la fuerza organizada de las y los trabajadores es capaz de revertir cualquier situación.


La Nueva Central de Trabajadores (NCT) y la Coordinadora Nacional de Sindicatos Universitarios, de la Educación Superior, Investigación y Cultura (CNSUESIC), demandan la sanción inmediata a las empresas que violen las disposiciones del Consejo General de Salud y exige la solución inmediata de todos los conflictos laborales en curso. Así mismo, llama al gobierno a fortalecer y extender todas las medidas sanitarias y económicas que preserven la vida y salud de la clase trabajadora y garanticen el ingreso de los trabajadores formales e informales durante la contingencia. Llaman a introducir cambios sustantivos en el modelo económico que abran paso al desarrollo de la economía social y solidaria, dignifiquen el trabajo y nos permitan rescatar la soberanía energética y alimentaría del país. Convocan a reconstruir el sistema de salud y educación pública con una amplia participación de los trabajadores del sector que frene y revierta sus procesos de mercantilización. Rechazamos cualquier Pacto o Acuerdo Nacional que subordine los intereses de los trabajadores al capital y le signifiquen mayores sufrimientos al pueblo de México. Planteamos la necesidad de convocar a una Convención Nacional Democrática de los Trabajadores que unifique al sindicalismo democrático e independiente y lo dote de un programa de acción que defienda los intereses de la clase trabajadora. Nos pronunciamos por la articulación internacional de las luchas de los trabajadores del mundo que hoy por hoy tienen vigencia en la defensa de sus intereses y el legítimo derecho a su emancipación. La crisis ha desnudado al sistema capitalista como un flagelo de la humanidad. Es tiempo de reemplazarlo, de construir otro mundo antes de que sea demasiado tarde. Justo por ello, la Nueva Central de Trabajadores y la CNSUESIC reivindicamos la vigencia de los ideales libertarios de nuestros predecesores, de aquellos que forjaron con sangre, sudor y lágrimas el carácter combativo y clasista del Primero de Mayo.

Este Primero de Mayo demandamos:
• La solución urgente a las huelgas del STUACH y del SUTNOTIMEX, por la solución a los diversos conflictos laborales existentes en todo el territorio nacional.
• Suspensión inmediata de actividades no esenciales en aquellas empresas que siguen laborando. Rechazo a las presiones norteamericanas de reabrir las empresas poniendo en riesgo a los trabajadores y trabajadoras.
• Solidaridad con las y los trabajadores de la salud: Por insumos e infraestructura suficientes para atender la emergencia, alto a las agresiones contra el personal del sector, por la reorientación urgente del presupuesto federal para fortalecer el sistema de salud.
• Protección de los derechos laborales y el empleo en tiempos de cuarentena.
• Disminución de la jornada de trabajo con salario completo: Ni un despido más.
• Seguro de Desempleo Universal: para los desempleados por la pandemia y los previos, del sector formal e informal.
• Abrogación de la reforma laboral del 2012, tanto para recuperar la estabilidad en el empleo, así como todas las modalidades del outsourcing que lesionan los derechos laborales y sindicales, y las disposiciones que limitan el pago de salario integral en situaciones de contingencia sanitaria.
• Ingreso Básico Universal para las y los trabajadores precarizados y del sector informal, del sector social, de las cooperativas y para las familias de bajos recursos. Suspensión temporal de pago de hipotecas y rentas domiciliarias: Deben garantizarse los recursos y servicios necesarios para una cuarentena digna.
• Campañas y acciones para atender y erradicar los casos de violencia de género, así como para promover la redistribución de las labores de cuidado: ¡Ni un feminicidio más durante y después de la cuarentena!
• Protección especial para las y los adultos mayores: Abrogación de las AFORES y restablecimiento de un sistema solidario de jubilaciones y pensiones con carácter social.
• Control de precios de los productos de primera necesidad, medicinas y servicios públicos.
• Nacionalización y rescate cooperativista por sus trabajadores, de las empresas que cierren total o parcialmente.
• Suspensión del pago de la deuda externa.
• Suspensión de los Megaproyectos que atentan contra la autodeterminación de los pueblos y comunidades indígenas.
• Democratización urgente del mundo del trabajo para que las y los trabajadores protejan sus derechos por medio de representaciones auténticas.
• Libertad sindical y respeto a la autonomía e independencia de las organizaciones.
• ¡No a los pactos promovidos desde el empresariado y el sindicalismo corporativo que terminan sacrificando a la clase trabajadora!
Las y los trabajadores no debemos ser doblemente víctimas, de la pandemia y de la vulneración de nuestros derechos. Este Primero de Mayo haremos oír nuestra voz a pesar del confinamiento social. ¡Organízate para defender tus derechos!

“LA EMANCIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES SERÁ OBRA DE LOS TRABAJADORES MISMOS”

México, Nueva Central de Trabajadores y Coordinadora Nacional de Sindicatos Universitarios, la Educación Superior, Investigación y Cultura (CNSUESIC).

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