Las mujeres en el confinamiento por el COVID-19 en Sonora: entre la violencia, crisis económica y el exceso de trabajo

María del Rosario Fátima Robles Robles

Foto: El Sol de Hermosillo

Por más que insistan en señalar que las mujeres y los hombres estamos en igualdad de condiciones ante el COVID-19 y que no es necesario hacer un análisis por género, es precisamente esta crisis, como todas, la que revela y trae a la superficie las desigualdades persistentes.

Ante el confinamiento “en casa” que la sociedad ha tenido como la mejor medida de precaución para evitar el contagio, a nivel mundial afloraron las señales de advertencia por el incremento de la violencia y abuso en el hogar hacia las mujeres y las niñas.

En el Reino Unido las llamadas a la línea directa nacional de abuso se incrementaron en un 65% (BBC NEWS Mundo, 2020, “Coronavirus: En cuarentena con mi abusador” https://www.bbc.com/mundo/noticias-52104880, abril 1), mientras tanto, la ONU advirtió que es probable que las mujeres en los países más pobres y hogares más pequeños, tengan menos formas de denunciar el abuso.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió que se adopten medidas para hacer frente a “un estremecedor repunte global de la violencia doméstica” contra mujeres y niñas ocurridos durante las últimas semanas, debido a los confinamientos decretados por los gobiernos durante la pandemia del COVID-19 (Noticias ONU, 2020, “Ante el aumento de la violencia doméstica por el coronavirus, Guterres llama a la paz en los hogares” https://news.un.org/es/story/2020/04/147239 , abril 5). Señalando, que se complica dar atención oportuna debido a que las organizaciones encargadas de la respuesta a los abusos, están sometidas a una enorme presión por las exigencias que supone el combate a la pandemia.

En México, la situación se agrava, debido a que las autoridades insisten en no reconocer la violencia en contra de las mujeres y ante el confinamiento, algunas voces de la cultura patriarcal han buscado ganar espacio y no reconocer esta realidad. La Red Nacional de Refugios A.C. señala que se incrementó en un 58% las llamadas de auxilio por parte de las mujeres que padecen violencia intrafamiliar durante el confinamiento (PIE DE PÁGINA, 2020, “Liberan recursos para mujeres” https://piedepagina.mx/liberan-recursos-para-refugios-de-mujeres/, abril 3). Sin embargo, pese a que los gobiernos de los diferentes niveles, no cuentan con los refugios suficientes para atender a las mujeres victimas de violencia, no existe una estrategia transversal que, de certeza de permanencia de operación a los refugios para mujeres, como parte de una la política pública que priorice sus derechos humanos en los hechos y de cumplimiento a acuerdos internacionales. Cada año, el presupuesto para los refugios se somete a concurso y se dilata la entrega de los recursos, lo que coloca en la incertidumbre su operación y en riesgo a las mujeres y niñas que buscan apoyo, ante la violencia de la que son victimas, violando a todas luces sus derechos protegidos en la Ley.

En México, el mes de marzo 2020, cuando en muchas entidades inició el confinamiento, fue el más violento del que se tenga registro en otro marzo desde 2016

En el 2015 había 83 refugios en todo el país, 43 de ellos operados por Asociaciones Civiles, 32 por instituciones públicas y el resto por instituciones de beneficencia privada o sociedad civil (CEDOC.INMUJERES, 2016, Refugios para mujeres, sus hijas e hijos en situación de violencia: un diagnóstico a partir de los datos del Censo de Alojamiento de Asistencia Social, 2015”, 2016). Sonora cuenta con cuatro refugios en las ciudades de Hermosillo, Cajeme, San Luis Rio Colorado y Nogales y un albergue temporal en el Centro de Justicia para las Mujeres de Cajeme.

En México, el mes de marzo 2020, cuando en muchas entidades inició el confinamiento, fue el más violento del que se tenga registro en otro marzo desde 2016, en un comparativo del entre febrero y marzo, es posible cuantificar la gravedad de este incremento:

Tabla 1. Violencia en contra de la mujer, comparativo de llamadas al 911

El marcado incremento de un mes a otro en el número de llamadas y pedidos de auxilio de las mujeres, debería ser una llamada de alarma a los gobiernos, con el fin de implementar protocolos y acciones especiales para atender la emergencia de la violencia en contra de la mujer durante el confinamiento.

En Sonora, las llamadas al 911 por violencia intrafamiliar se incrementaron notablemente en el confinamiento, en el periodo acumulado de enero a marzo, se colocó en el cuarto lugar en el país con más llamadas. En el mes de febrero se recibieron 4 106, en marzo 4 781 y en abril 4 966, lo que representa un incremento del 20% en abril respecto al mes de febrero. En abril se recibieron en promedio 165 llamadas diarias por violencia intrafamiliar, a las que, como señala el Secretario General de la ONU, se complica dar respuesta debido a que las instituciones atienden las exigencias de la pandemia. Destacan en estas cifras municipios que han incrementado notablemente el número de denuncias respecto a abril del año anterior, como Nogales 14%, San Luis Río Colorado 17%, Puerto Peñasco 21%, Etchojoa 43%, Huatabampo 38%, Cananea 61%, Santa Ana 85% e Imuris 83% (Gobierno del Estado de  Sonora, 2020, “Violencia Intrafamiliar, Centro de Control” abril, 2020)

El neutral “quédate en casa” en realidad representa una carga de trabajo adicional para las mujeres y una fuente de tensión. Socialmente la mujer es la responsable del trabajo doméstico, de los trabajos de cuidado en niños y personas de la tercera edad, tareas que son reforzadas desde la figura presidencial que refrenda los roles estereotipados, al señalar que son las madres o las abuelas las encargadas de las tareas de cuidado.

En México, la mujer realiza el 76.7% del trabajo no remunerado del cuidado y los hombres solamente el 23.3%, es decir 3.29 veces más (INEGI, 2019, “Mujeres y Hombres en México 2019” http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/MHM_2019.pdf, 2019) Estas cifras desproporcionadas, se agravan durante la pandemia, con los niños y jóvenes en casa, a la mujer se le ha incrementado notablemente el trabajo, debido a que no solamente tiene que ingeniárselas para que sus hijos continúen su educación, trabajar desde casa, realizar el trabajo doméstico y además, cuidar que no hagan ruido o no molesten al papá, cuando también realiza trabajo en casa o por el simple hecho de encontrarse el hombre en casa y no desea ser “molestado”, además del reducido tamaño de las viviendas en México (entre 28 y 42 mts. en promedio la vivienda de interés social) y las condiciones de hacinamiento de las viviendas en México, que de acuerdo al CONEVAL (2010, “Calidad y espacios de la vivienda” https://www.coneval.org.mx/Medicion/Paginas/Medición/Calidad-y-espacios-en-la-vivienda.aspx,), el 11.8% tienen carencias por hacinamiento (más de 2.5 personas por cuarto) y el 17% tienen carencias en calidad y espacios de la vivienda.

Aunado a lo anterior, los problemas económicos empiezan aflorar, debido al creciente desempleo, la reducción de jornadas de trabajo o la reducción de pagos que acumulan tensión y fomentan un caldo de cultivo para incrementar aún más una tendencia que no ha logrado reducirse de la violencia doméstica. La otra realidad es el “quédate en casa” para el 56.3% de trabajadores informales que existen en México, en los que sus recursos se han reducido casi a cero, incrementando los problemas económicos y la incertidumbre.

De acuerdo a la OIT (2019, “OIT: redoblar esfuerzos para igualdad de género en el trabajo en América Latina y el Caribe” https://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_675572/lang–es/index.htm, marzo 8) casi el 50% de la fuerza de trabajo de las mujeres se encuentra en condiciones informales y precarias, por lo que, al exceso de trabajo invisibilizado en el hogar, se suman sentimientos de impotencia, frustración, temor e incertidumbre, que no están siendo reconocidos socialmente ni en las familias y que las mujeres muchas veces ocultan.

Consideramos que al reanudar la actividad económica y levantar el confinamiento, continuarán las situaciones planteadas y en algunos casos se agravarán, debido al desemplo creciente en nuestro país y los problemas asociados a los cambios en el mercado de trabajo producto del COVID-19, debido a que las empresas más afectadas por los cierres relacionados, temporales o definitivos, se encuentran en los sectores del comercio y los servicios (restaurantes, escuelas privadas, centros de cuidado infantil, salones de belleza, uñas, esparcimiento, albergues para adultos mayores y otros).

Es necesario reconocer que han sido mujeres las que han estado en la primera línea del frente de batalla ante el COVID-19, han sido ellas las que han realizado el trabajo de cuidado, el trabajo doméstico, la labor de educar y cuidar a los hijos, buscar y proveer la comida en casa, el “quédate en casa” tiene atrás a una mujer en casa que lo ha hecho posible, tiene a una mujer enfermera que ha estado día a día en primera línea en hospitales y centros de salud, porque son ellas en una proporción mayor al 90% de la matrícula en esta carrera, tiene a una mujer trabajadora, que ha realizado malabares para cumplir con sus responsabilidades en las diferentes profesiones u oficios, el “quédate en casa” también ha sido para esas mujeres que no tienen nada y sin embargo han estado en casa buscando como proveer a sus familias.

María del Rosario Fátima Robles Robles: Docente Universidad Estatal de Sonora, Egresada de El Colegio de Sonora, rosrobles@yahoo.com.mx

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