LA ECONOMÍA MEXICANA EN LA CRISIS MUNDIAL DEL MODELO NEOLIBERAL

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Nayeli Pérez Juárez

Armando Sánchez Vargas

Las crisis económicas reflejan las contradicciones del sistema y el agotamiento del actual patrón de acumulación a escala mundial. Las crisis de rentabilidad son normales en la economía capitalista y el mismo sistema engendra nuevos mecanismos que transforman el patrón de acumulación para evitar que las ganancias se mantengan en una senda decreciente. Lo anterior se puede observar en crisis económicas históricas, como la de 1929 y la de 2008.

Por ejemplo, después del periodo de la gran depresión de 1929, el mundo enfrentó la Segunda Guerra Mundial que permitió la destrucción de capital y la recomposición de las condiciones de valorización del mismo. Lo anterior en el contexto de una transformación en la acumulación de capital apoyada por la protección del Estado que condujo a un periodo de auge en las economías nacionales. Sin embargo, con el proteccionismo aparecieron otras contradicciones y surgieron, nuevamente, lapsos prolongados de desempleo e inflación que establecieron límites a las economías controladas por el Estado. Así, tuvo que aparecer una nueva transformación en la acumulación del capital que permitió reducir costos y maximizar beneficios mediante la expansión del comercio y de las cadenas globales de producción: el neoliberalismo.

Por otro lado, la crisis de 2008 dio lugar a la segunda catástrofe sistémica que ha sufrido el orden mundial. La elevada acumulación de periodos anteriores y la baja rentabilidad en los sectores productivos arrojaron capitales a la esfera bursátil, donde se transformaron en capitales ficticios que no crean valor. Estos capitales fueron en parte la causa de la depresión. La crisis de 2008 es relevante porque sugiere el agotamiento del patrón de acumulación neoliberal actual y enfrenta a las economías a una nueva realidad aún en construcción.

Así, al parecer las crisis económicas han sido el punto de partida de la transformación de la acumulación de capital y marcan el surgimiento de los mecanismos que permiten la superación de las contradicciones intrínsecas del sistema. Hoy día, lo problemático es que los mecanismos que pueden mantener la dinámica de la acumulación se dirigen a generar una mayor valorización mediante nuevas guerras y la sobreexplotación de los recursos naturales y la fuerza de trabajo. Los límites que tiene actualmente el sistema se estarán resolviendo pronto a favor de la acumulación, dado que no se ha generado un movimiento importante que presagie el nacimiento de un nuevo orden mundial.

La economía del planeta, bajo el modelo neoliberal actual, se enfrenta a la posibilidad de una nueva recesión. El Fondo Monetario Internacional anunció en su último informe que el crecimiento global, en 2019, fue de 2.9 %. Por su parte, Estados Unidos tuvo una reducción del crecimiento, durante 2019, al pasar de 3.1 % en el trimestre de enero a marzo, a 2.1 % en el trimestre de julio a septiembre, según datos del Bureau of Economic Analysis (bea). En dos trimestres consecutivos, se ha presentado un decremento en su ritmo de crecimiento y hay temor de una nueva recesión y una ola de proteccionismo a escala mundial. Asimismo, los datos manifiestan un deterioro en las variables asociadas con el ritmo de crecimiento, como las tasas de interés, el consumo y la inversión. Lo anterior implica una afectación del entramado de aspectos que constituyen el tejido económico y social actual. El bajo crecimiento de la economía mundial y la desaceleración de Estados Unidos y China también contribuyen al estancamiento de las actividades económicas de México. El informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) estimó para 2019 una contracción del -0.1 %, lo cual sugiere un proceso de estancamiento y una ligera recesión. La realidad del sistema de acumulación mexicano es que, en el contexto del deterioro de las cadenas globales de producción y comercialización, la tendencia a la desaceleración en Estados Unidos y China nos afectará de manera directa. La economía mexicana se anclará a ese proceso de manera inevitable. La llamada Cuarta transformación de México y el fin del neoliberalismo estarán en consonancia con las transformaciones globales en los próximos años. Aún más, las políticas económicas de varios países se han convertido en eclécticas ya que, por un lado, se prioriza el mercado externo y el equilibrio macroeconómico y, por el otro, se amplía la política social.

En el contexto latinoamericano, las movilizaciones en contra de las políticas neoliberales en Chile, Argentina, Brasil, Ecuador y Colombia no han tenido eco en México, que se mantiene al margen de las protestas porque la política económica mexicana no aborda los problemas sistémicos más complejos. En el presente, la transformación de la acumulación de capital para mantener su expansión tiene dos problemas no solo en México, sino también en el mundo: 1) la valorización del capital y el papel de la tecnología, y 2) el agotamiento de los recursos naturales. Así, cabe formular la siguiente pregunta: ¿cuál es la alternativa de acumulación capitalista para Latinoamérica en los próximos años? La respuesta es que la nueva transformación del patrón de acumulación vigente está todavía en construcción. Lo que se puede visualizar hoy día son las políticas económicas y públicas nacionales que se caracterizan por ser de corte ecléctico, ortodoxas y heterodoxas.

Con una orientación hacia el mercado y, al mismo tiempo, al desarrollo social. De hecho, el actual manejo de la política económica y social genera incertidumbre y la inversión tiende a disminuir, lo que acompañado de subejercicios del gasto público genera un efecto negativo en el crecimiento económico de las economías. En general, la dinámica económica, desde la crisis de 2008, no ha revertido su desempeño y la inestabilidad y estancamiento son la constante. Además, el sistema de acumulación está a debate no solo en la perspectiva económica, sino también en términos sociales; muestra de ello son las protestas sociales latinoamericanas. La herencia neoliberal en Argentina presida – da por el peso de la deuda externa, la problemática brasileña y el golpe de estado en Bolivia son efectos sistémicos que requieren una reflexión aparte. No obstante, todas estas expresiones forman parte del agotamiento del actual paradigma económico y de la agudización de las contradicciones del capitalismo mundial que se reflejan en la violencia, la pobreza y el desempleo. En síntesis, lo señalado sugiere que el actual estancamiento de la economía nacional se podría atribuir al agotamiento del proceso de acumulación neoliberal que vio su choque sistémico en la crisis de 2008 y que ha llevado a decisiones de tipo ecléctico en los ámbitos internacional y nacional. Desde la perspectiva de la crítica de la economía política, no se sale de la crisis hasta remontar el crecimiento previo a la catástrofe y, en ese intermedio, hay recuperaciones y recesiones asociadas con las crisis sistémicas. Dichas crisis históricamente se han resuelto mediante enfrentamientos violentos, como la Primera y Segunda Guerras Mundiales, que funcionaron para restablecer las condiciones de acumulación.

Nayeli Pérez Juárez: México, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM

 Armando Sánchez Vargas: México, Director del Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM.