Crisis Entreveradas: Mutación, peligro, riesgo

Foto: Rebelión.org

Josefina Morales

La crisis provocada por la pandemia del COVID-19 abrió la caja de pandora del neoliberalismo y precipita la desestructuración social y política presidida por el Estado, en medio de una profunda recesión económica mundial camino de la depresión. La globalización neoliberal empujada por el gran capital y los Estados imperialistas, desde los años setenta, y la financiarización que la acompañó a partir de la década de los ochenta, enfrentaron la gran crisis de 2008-2009 sin encontrar una solución que recuperara un crecimiento de mediano plazo.
La recesión económica es inédita, se habla de la mayor crisis en un siglo, de una crisis como ninguna, nunca vista; se habla de incertidumbre, incertidumbre con adjetivos, adversidad, peligro, inestabilidad; de desconexión entre mercados financieros y economía real; de golpe a la productividad; de desplome de la economía, de panoramas adversos sin certeza para la recuperación; y los pronósticos de crecimiento (recesión) cambian mes con mes hacia la baja. Y, con ello, se presenta la inconmensurable pérdida de empleos, la mayor precarización del trabajo, el crecimiento de la pobreza y su contraparte, la concentración de la riqueza que se profundiza. Hacia finales de julio los pronósticos señalan recesiones superiores al diez por ciento, de años para recuperar el nivel de la economía de 2019 y de una nueva década pérdida para América Latina.

La crisis provocada por la pandemia del COVID-19 abrió la caja de Pandora del neoliberalismo y precipita la desestructuración social y política presidida por el Estado, en medio de una profunda recesión económica mundial camino de la depresión


La crisis económica pone en primer plano que la economía, como decía el clásico, es una relación social, una relación política, una relación de sujeción y poder y que el capitalismo, a partir del surgimiento del imperialismo a principios del siglo XX, es asimismo una relación de dominio de los países centrales, imperialistas, sobre los países dependientes.
En particular, la pandemia en Nuestra América exhibe, descarnadamente, las estructuras del subdesarrollo en las limitaciones e incapacidad de los servicios públicos de salud pública desmantelados y precarizados en las últimas décadas por las políticas neoliberales, en el desplome del comercio internacional signado por el creciente deterioro de los términos de intercambio; en la crítica problemática de la falta de financiamiento para el desarrollo que carga el peso creciente de un endeudamiento público sin fín; en los enormes ejércitos de reserva, de hombres y mujeres sin protección social que viven el mundo de la informalidad, del desempleo y de la pobreza.
La gran crisis de hace 12 años, detonada en el ámbito financiero, con precisión, en el explosivo crecimiento del crédito hipotecario enredado en novedosos productos financieros, la bursalitización de las hipotecas, se les llamó, altamente especulativos, no pudo resolverse y mutó a crisis de la deuda pública que hoy adquiere dimensiones estratosféricas (véase en este número de NA XXI la nota sobre el caso argentino de Julio Gambina).
Recordemos que ya Fidel, en los años ochenta, al examinar la deuda latinoamericana habló de la deuda externa, deuda eterna: “[…] quieren cobrar esa deuda, en medio de una crisis peor que la de los años 30, y 360 mil millones, ¿de dónde los van a sacar y como los pueden sacar? Porque cuando se dice: es un imposible económico, quiere decir que es imposible económicamente. Cuando se dice: es un imposible político, es porque hay que asesinar a la gente para obligarla a los sacrificios que requiere el pago de esa deuda. Y cuando decimos que es un imposible moral, es porque se trata de un robo, y porque nos han saqueado durante cinco siglos y lo que se impone es […] borrar la deuda, olvidar la deuda.” (Fidel Castro Ruz, La deuda externa, selección temática febrero-septiembre 1985, realizada por Martha Harnecker; oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 1985, p. 17).
Y a esa deuda estructural se sobrepone, ahora, la deuda de las empresas y de los hogares. En este último caso destacan el peso las deudas médicas, el alto costo de la salud privatizada, el peso de la educación privada y el alto costo de los sistemas privados de pensiones.

Dimensiones políticas y geopolíticas de las crisis

Frente a la crisis de 2008-2009 Donald Trump retoma el “America First” y se envuelve en el “Make America Great Again”, abre una confrontación con China en el ámbito comercial y tecnológico, reniega de los acuerdos de libre comercio, se retira de instancias multinacionales, plantea divergencias con la Unión Europea y con Rusia; aumenta el presupuesto militar, rompe unilateralmente el acuerdo nuclear con Irán, estrecha el cerco contra Cuba y Venezuela en Nuestra América, refuerza la política antinmigrante y encabeza la continuación de la construcción del muro en la frontera con México. Todo ello va conformando un carácter neofacista al gobierno estadounidense.

Y a esa deuda estructural se sobrepone, ahora, la deuda de las empresas y de los hogares. En este último caso destacan el peso las deudas médicas, el alto costo de la salud privatizada, el peso de la educación privada y el alto costo de los sistemas privados de pensiones.


En esta convulsa situación, Estados Unidos libra así su lucha por mantener la hegemonía e incluso su poder en el ámbito monetario con la pérdida creciente del poder absoluto que el dólar tuvo en el ámbito internacional por varias décadas.
El petróleo retoma uno de los ejes de la lucha geopolítica con centro en medio oriente encabezada por la OPEP y los Estados Unidos en medio de la inestabilidad de los precios con tendencia hacia la baja. La presencia de Rusia en el mercado mundial petrolero va configurando otro bloque petrolero, OPEP+, al mismo tiempo que va creciendo la presencia de India en la economía mundial y en el juego geopolítico internacional. La política expansionista de Israel aviva el fuego de la cuestión palestina no resuelta.
La pandemia y su vacuna se vuelven otro de los ejes de las crisis entrecruzadas y de la lucha geopolítica internacional. Y, por supuesto, de la lucha entre las grandes empresas farmacéuticas por patentar, antes que nadie, la posible vacuna; Trump ha exhibido en esa dinámica su estilo personal en la lucha comercial: acapara implementos médicos, respiradores y pretende compras adelantadas de vacunas y medicinas.
En Nuestra América la pandemia sigue su curso, Brasil y México, hacia finales de julio, registran los datos más críticos en afectados y muertes (91 377 y 46 000 defunciones, respectivamente); si bien los indicadores internacionales por cada cien mil habitantes sitúan a los países en otro lugar: Perú, cuarto lugar, Chile séptimo, Brasil décimo y México en undécimo lugar. Y las políticas económicas y sociales frente a la pandemia son diversas, adquieren dimensiones políticas y enfrentan la más grave recesión de su historia.

Josefina Morales: México, GT, Crisis y Economía Mundial, Investigadora titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, presidenta de SEPLA.