Colombia: Nunca Más Guerra Para La Juventud*

Condenamos los asesinatos y masacres en Colombia - Coordinadora de  Organizaciones para el Desarrollo
Foto: Coordinadoraongd

Nuestra América, septiembre de 2020

Colombia vive una época de fuertes transformaciones. Las vías abiertas por los acuerdos de paz representan una luz de esperanza y buen vivir para sus comunidades y territorios heridos por la violencia política. Es innegable que este es un momento histórico para las y los colombianos. Se juega allí la posibilidad de consolidar la democracia y la justicia social, o de la consolidación de los rasgos autoritarios de un régimen político nacido en medio de la inveterada violencia. No es fácil para la sociedad colombiana la situación. La pandemia mundial del COVID-19 agudizó una crisis social asociada a las asimetrías históricas en el acceso a salud, educación, trabajo digno, acceso a servicios públicos y vivienda. La gestión autoritaria de la pandemia sólo intensificó la crisis en Colombia y en el Continente. Vemos con dolor las recientes noticias del país. A una crisis humanitaria que cobra la vida de miles de líderes sociales en los últimos años, se suma el asesinato de más de 200 integrantes del Partido FARC que nació de los acuerdos de paz.
Este espiral de violencia se expande, y hoy registra la participación de organismos del Estado colombiano en atizar la violencia política. Los movimientos sociales han afrontado esta situación mediante masivas manifestaciones políticas. En las últimas semanas han llenado las calles de voluntades, color, música y una infinita creatividad que interpela el poder establecido. Ante esa emergencia de la acción colectiva vemos cientos de imágenes de procedimientos policiales a todas luces desproporcionados e ilegales a la luz del derecho internacional. La respuesta oficial es de abierto respaldo a las fuerzas de la policía colombiana, de justificación de su accionar bajo la lógica del enemigo interno. Es un capítulo más de esa doctrina de seguridad nacional que azotó a Nuestra América en las dolorosas épocas de dictaduras que contaminaron el Continente. Manifestamos nuestra preocupación por estos hechos y por los señalamientos y agresiones hacia el movimiento juvenil colombiano. La Juventud colombiana ha logrado ampliar los repertorios de la acción política, mantener una actitud deliberante y convertirse en reserva ética del país. Es a esa generación a la que se dirigen las acciones más agresivas por parte del Estado colombiano: detenciones arbitrarias, montajes judiciales, masacres de jóvenes, asesinatos, señalamientos y brutalidad policial.
Expresamos nuestra solidaridad con las organizaciones juveniles colombianas. Acompañamos a la Juventud Rebelde Colombia ante los señalamientos públicos de altos funcionarios del Gobierno Nacional sobre su carácter supuestamente clandestino y vinculado a una estrategia de la insurgencia por desarrollar acciones militares en las ciudades colombianas. Hemos compartido con la Juventud Rebelde numerosos espacios de formación, investigación y reflexión política durante sus 5 años de existencia. Damos fe de su compromiso con la transformación de su país y la construcción de paz con justicia social en Colombia y Nuestra América. Les asiste el derecho a protestar, a interpelar y a desobedecer el no futuro; les asiste el derecho a lanzar la arenga del decoro. Millones de jóvenes encuentran en las calles espacio de expresión y construcción política. Interpelan la violencia y le responden con alegría, ritmo y color. En la juventud se anida la esperanza de un futuro para el buen vivir. A la Juventud Rebelde y toda la juventud colombiana nuestro abrazo solidario. ¡Sigan haciendo historia! ¡Sigan abriendo grandes alamedas!
Desde diversos rincones de Nuestra América y Europa, suscribimos …

*Comunicado de solidaridad internacional de académicos y académicas de Latinoamérica y Europa con la juventud rebelde de Colombia.