Biden Y El Gabinete Golpista Sobre Nuestra América

Anibal García Fernández*

13 tesis a propósito del trumpismo imperialista de Tillerson y su  expedición por A. Latina
Foto: Alainet

Según la Rand Corporation, de 1975 a 2018 fueron transferidos 47 billones (trillones en inglés) de dólares de la clase trabajadora estadounidense al 0.1% más rico, el cual controla el 20% de la riqueza de Estados Unidos. El país que gobernó Trump terminó 2019 con 34 millones de pobres y hacia diciembre de 2020 con poco más de 10 millones de desempleados, afectando más a la población afrodescendiente, hispana y asiática. Para 2021, The Economist estima que alrededor de 11 millones de inquilinos no podrán pagar el alquiler derivado de la larga crisis económica a la que se suma la que deja la pandemia.
En este panorama se llevaron a cabo elecciones el 3 de noviembre. El 14 de diciembre el decimonónico colegio electoral, conformado por 538 compromisarios, eligieron a Joe Biden como el próximo presidente, quién asumirá el 20 de enero de 2021, año en que el FMI pronosticó un crecimiento del PIB en 3.1% para EE.UU. (ver NA XXI, no. 49).
Cierto tipo de analistas liberales, consideran “un cambio” relevante con la llegada de Biden al poder. Sin embargo, para Nuestra América hay algunas continuidades que muestran la política imperialista hacia la región. Por lo tanto, es necesario conocer esas continuidades en la conformación del gabinete y nexos con el sector privado para desmontar la idea de cambio y visibilizar los intereses de la élite de poder que tendrá la administración Biden.

Cierto tipo de analistas liberales, consideran “un cambio” relevante con la llegada de Biden al poder. Sin embargo, para Nuestra América hay algunas continuidades que muestran la política imperialista hacia la región.

El gabinete del sector privado

Biden ha expresado su interés en “restaurar el papel del hegemón del capitalismo mundial”. Como señaló Carlos Fazio, en otras administraciones demócratas, esto ha sido al margen de la ONU y el derecho internacional (La Jornada, 30 de noviembre, 2020). Para llevar a cabo esta restauración, Biden ha conformado un gabinete que “haría historia” por su diversidad; sin embargo, casi todos son viejos conocidos de la política.
En el Departamento de Estado estará Anthony Blinken, quien pasó por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y miembro del Council on Foreign Relations (CFR). Ha sido señalado porque apoyó el uso de la fuerza militar en Irak, Siria y Libia. Es cofundador de la empresa consultora WestExec Advisors que, según The Intercept, ha beneficiado el acercamiento entre el Silicon Valley y el Departamento de Defensa.
Avril Haines será la primera Directora de Inteligencia Nacional. Asesora de Obama entre 2013 y 2015. Fue asesora adjunta de la CIA y consejera del Comité de Relaciones Exteriores del Senado entre 2007 y 2008, cuando Biden lo presidía. Ha defendido el uso de “técnicas de interrogatorio mejorado” (tortura) y fue la responsable del uso de drones en Pakistán, Somalia y Yemen.
Jake Sullivan será asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Fue asesor de Biden cuando fue vicepresidente y trabajó con Hilary Clinton. Es partidario del “uso de herramientas no militares” para separar a China, Rusia y Cuba de Venezuela. La continuidad más sólida entre el establishment estadounidense es derrocar al gobierno de Caracas, empleando una batería de sanciones económicas, bloqueos, incursiones militares, propaganda, lawfare, entre otras.
Alejandro Mayorkas será el primer latino y migrante en ser Secretario de Seguridad Interna. Nacido en La Habana fue secretario adjunto de Seguridad Nacional entre 2009 y 2013. Es considerado el “arquitecto” del programa de protección de deportación a jóvenes migrantes, DACA.

Biden ha conformado un gabinete que “haría historia” por su diversidad; sin embargo, casi todos son viejos conocidos de la política.


En el aspecto económico destacan Janet Yellen, quien fuera titular de la Reserva Federal. Está propuesta para ser la Secretaria del Tesoro, siendo la primera mujer en dirigirlo desde que Alexander Hamilton fuera su primer titular en 1789. Yellen fue la encargada de normalizar la política monetaria de la FED tras la crisis financiera de 2008. Como subsecretario del Tesoro estará Adewale Adeyemo (nacido en Nigeria). Es miembro del CSIS y experto en temas de estrategia comercial y política macroeconómica y geopolítica, además es presidente de la Fundación Obama y miembro de Aspen Strategy Group y del Golden State Opportunity Foundation. Más importante aun para Nuestra América, es asesor político de BlackRock (BR), uno de los fondos de inversiones más grande del mundo y con amplia presencia en varios países de América Latina. BR fue uno de los grandes financiadores de campañas demócratas y republicanas. En 2020 invirtió 670,839 dólares en financiamiento de campañas electorales, según Open Secrets y se suman a los montos dados por sus CEO.
Como Representante de Comercio de EE.UU. estará Katherine Tai, abogada de asuntos de comercio. De ser aprobada por el congreso, sería la primera mujer con ascendencia asiática en ocupar el puesto en el marco de una guerra comercial, por recursos estratégicos con China, y la disputa por mercados en Nuestra América y África.
Por último, destaca Juan González. Asesor de campaña de Biden con quien lleva más de diez años trabajando. Es colombiano, especialista en RRII y escribe constantemente en Foreign Policy. Estudió en la American School Foundation. En 2004 trabajó en el Departamento de Estado, oficina Colombia y coincidió con Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y otros políticos. González fue pieza clave para el ingreso de Colombia a la OCDE y la firma del TLC con EE.UU. Trabajó junto con Thomas Shannon, Arturo Valenzuela y Dan Restrepo, arquitectos de la política exterior de Obama hacia América Latina, o sea, los responsables directos de los vínculos golpistas en Nuestra América.

Continuidades hacia América Latina

Aunque Trump y varios medios internacionales hegemónicos, mencionaron que América Latina no importaba, lo cierto es que el Trumperialismo (https://www.celag.org/publicacion/trumperialismo/) le dio continuidad a algunas políticas hacia la región: continuó deportando migrantes, amplió el muro del odio con México, continuó con la guerra híbrida sobre Venezuela, Cuba y Nicaragua, profundizó las relaciones de dependencia con México, renovando el TLCAN, amplió la presencia de las empresas estadounidenses en la región y tuvo como objetivo detener la entrada de Rusia y China.
Biden, que en ocho años como vicepresidente con Obama, visitó 16 veces América Latina ha declarado que el objetivo para la región es fortalecer la democracia, combatir la corrupción y el cambio climático, promoviendo energías renovables y aumentar la presencia del capital estadounidense en la región y contener a Rusia y a China.
En un informe de CELAG (https://cutt.ly/WhCGi84) se sugieren cambios y continuidades con mayor detalle. Para terminar, es necesario un breve recuento de la Administración Obama, de la cual participó Biden y varios de sus miembros de gabinete.
En tiempos de su vicepresidencia, Biden instigó o por lo menos supo del golpe infame contra Manuel Zelaya en Honduras en 2009 (en donde estuvo implicado Tomas Shannon); el intento de golpe contra Correa en Ecuador (2010); de la remoción de Lugo en Paraguay en 2012 (en donde estuvo Liliana Ayalde como embajadora de EE.UU.); del golpe judicial y parlamentario contra Dilma en Brasil en 2014 (de nuevo con Liliana Ayalde como embajadora tras la salida de Tomas Shannon); y de las constantes sanciones y ataques contra Venezuela.
Los procesos golpistas de la década anterior, que tuvieron como objetivo, la supuesta “restauración de la democracia” tienen detrás la lucha contra la corrupción y el lawfare (https://cutt.ly/5hDDURG). De nuevo, la corrupción forma parte de los objetivos de Biden.
Serán claves los puestos dentro del Departamento de Estado, sobre todo los relacionados a América Latina, los cambios en las embajadas, así como las publicaciones de think tanks (CSIS, CFR, Atlantic Council) pues la administración Biden dependerá más de las decisiones de especialistas y burócratas repartidos en todo el aparato institucional estadounidense. Tras cuatro años de Trumperialismo (¡con 74 millones de votos!), EE.UU. profundiza sus divisiones económicas, socio-raciales, políticas y de clase.

*México, GT Crisis y economía mundial y GT Antiimperialismo: perspectivas transnacionales en el sur global. Estudiante del doctorado en el Posgrado de Estudios Latinoamericanos, UNAM.