8 De Marzo: Un Día de Lucha y Ejemplo Para Brasil*

Rosa María Marques**

Fuente: El País

En Brasil, al 26 de febrero de 2021, registró 252.835 muertes provocadas por Covid-19, viviendo la segunda ola de la pandemia. Desde el 22 de enero, la media móvil supera los 1.000 muertos por día. A pesar de que el panorama sanitario está empeorando, con ciudades presentado el colapso de los servicios de salud y del avance del contagio por la cepa de “Manaus”, el 8 de marzo de este año continuará siendo un día de lucha.
Con la consigna: “¡Mujeres en lucha por la vida! ¡Fuera Bolsonaro, Vacuna para todas las personas y Ayuda de Emergencia Ya!”, los diferentes movimientos y representaciones de mujeres organizaron, en forma unitaria, y en todo el país, diversas acciones y manifestaciones. Entre ellas se destacan: la formación de pequeñas brigadas feministas para intervenir en plazas y terminales de ómnibus; la realización de “Amanhecer por la vida de las mujeres”, con la instalación de pasacalles en puentes, de pañuelos en estatuas, de carteles en los postes y de la aplicación de pinturas en las áreas peatonales; así como la realización de desfiles. El 23 de febrero, el número de organizaciones y entidades que se sumaban a ese esfuerzo era ya de 80, y con perspectivas de ampliación.

A pesar de que el panorama sanitario está empeorando, con ciudades presentado el colapso de los servicios de salud y del avance del contagio por la cepa de “Manaus”, el 8 de marzo de este año continuará siendo un día de lucha.


Al elegir esas palabras como protagónicas, las mujeres señalan estar en sintonía con la actual pauta de lucha del sector progresista de la sociedad brasileira, que está constituido por centrales sindicales, asociaciones, partidos y por los movimientos sociales del campo y de la ciudad. Esos segmentos, organizados en el Frente Brasil Popular y en el Frente Povo Sem Medo (Pueblo Sin Miedo), en un trabajo unitario, definieron que las tres tareas urgentes a ser realizadas son: la destitución del actual presidente, la garantía de vacunación para todos y el retorno del Auxilio de Emergencia.
El clamor por “Fora (Fuera) Bolsonaro” puede ser medido por el número de pedidos de apertura de juicio político que se amontona en la Cámara de Diputados. El 22 de febrero, ese número totaliza los 70, siendo que 56 constituyen pedidos originales, 5 están pospuestos y 9 son duplicados. Hasta esa fecha, 5 pedidos fueron archivados y los otros 65 están a la espera de análisis. Las justificaciones de los pedidos de juicio político son de toda orden –puesto que sobran las actuaciones sospechosas imputadas directamente al actual presidente. Entre ellas, inclusive, y dialogando con el eslogan “Vacuna para todas las personas,” surge aquella que tiene como referencia la postura negacionista con relación a la pandemia de Covid-19, lo que ocasionó que el gobierno federal, a través del Ministerio de Salud, no coordinase nacionalmente las acciones necesarias para prevenir y combatir la enfermedad y no planificase la compra y la producción de vacunas en número adecuado a la necesidad del país. Entre sus actitudes más absurdas, está la declaración de que el Covid-19 es apenas “una gripecita” y de que la misma podría ser tratada de forma preventiva con medicamentos comprobadamente ineficaces contra el nuevo coronavirus. Entre esos medicamentos, con los que el presidente insistía en fotografiarse, se encuentran la Ivermectina, la Azitromicina y la Hidroxicloroquina, los cuales, utilizados sin necesidad y sin control, provocan graves efectos colaterales.
La reivindicación por la vuelta del Auxilio de Emergencia no necesita mucha justificación, dado que es visible el aumento de la pobreza durante el último año. Para las personas que no son de Brasil, es importante decir que esta ayuda es un valor abonado a aquellos de baja renta que normalmente desarrollan actividades informales y que, en función de la pandemia, no tuvieron como realizar esas actividades satisfactoriamente. Con su interrupción, en diciembre de 2020, en un cuadro de elevado desempleo (que alcanza a más de 14 millones de personas) y de aumento de precios (especialmente de alimentos), la pobreza absoluta volvió a ser una realidad de contingentes enormes de la población brasileña y la desigualdad, que siempre fue un trazo estructural del país, se profundizó grandemente.
La diferencia entre las dos fases del Auxilio de Emergencia fue que en la segunda fase, los valores recibidos correspondieron a la mitad de los pagos en la primera. De hecho, el gobierno trabajaba con la hipótesis de que la pandemia estaba en su ocaso y que la economía estaba recuperándose de la descomunal caída que sufrió en el primer semestre de 2020. Estaban equivocados con relación a esos dos pronósticos. Para tener una idea de la importancia de la concesión de este Auxilio, al 29 de septiembre de 2020, 67,7 millones de brasileños lo recibían, en una población estimada total de 211,8 millones en todo el país.

El aumento de la violencia contra las mujeres, además, no afectó igualmente a todas, presentando un inequívoco aspecto racial. En números absolutos, la diferencia es todavía más brutal, ya que entre no negras el crecimiento es de 1,7% y entre mujeres negras es del 60,5%.


Por su parte, las palabras de orden que encabezan la lista del 8 de marzo, ‘Mujeres en la lucha por la vida’, se relacionan, evidentemente, con la cuestión de la vacuna, pero están estrechamente vinculadas a la situación de la mujer brasileña. Tal como en otros países de América Latina, la tasa de homicidios por 100 mil mujeres aumentó en los últimos años: de 2017 a 2018, pasó de 3,9 a 4,7. El crecimiento de la tasa fue observado en 17 estados del país.
El aumento de la violencia contra las mujeres, además, no afectó igualmente a todas, presentando un inequívoco aspecto racial. Mientras la tasa de homicidios de mujeres no negras creció un 4,5% entre 2007 y 2017, la tasa de homicidios de mujeres negras creció un 29,9%.
En números absolutos, la diferencia es todavía más brutal, ya que entre no negras el crecimiento es de 1,7% y entre mujeres negras es del 60,5%. Considerando apenas el último año disponible (2018), la tasa de homicidios de mujeres no negras fue de 3,2 de cada 100 mil mujeres no negras; por su parte, entre las mujeres negras, la tasa fue de 5,6 de cada 100 mil mujeres de este grupo. Esos datos forman parte del Atlas da Violencia 2020, publicación del Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (IPEA),
Desafortunadamente, no están disponibles los datos para 2019 y 2020. A pesar de esto, durante el primer año de pandemia, fue constante la presencia en los medios y en las redes sociales de noticias referentes a la violencia contra las mujeres y feminicidios. Por ello, “Mujeres por la vida” adquiere una dimensión doble: por la vida de todos y todas y por el fin de la violencia contra las mujeres. Y, en ese sentido, las palabras de orden “Marielle vive” se mantiene más actual que nunca. Estamos a punto de cumplir tres años del asesinato de Marielle Franco y su chofer, Anderson Gomes, (ocurrido el 14 de marzo de 2018) sin que los culpables hayan sido descubiertos y castigados. Marielle Franco, concejal de la ciudad de Rio de Janeiro por el Partido Socialismo Liberdade, fue asesinada cuando salía de una actividad política.
Hacer del 8 de marzo un día unificado de lucha es lo que los movimientos feministas en Brasil están proponiéndose. La unidad ya obtenida y las palabras de orden elegidas muestran el camino que debe ser transitado para superar la situación actual y avanzar en la construcción de una sociedad mejor.

* Traducción de Ramiro Fernández Unsain

** Brasil, GT Integración y Unidad Latinoamericana y GT Seguridad Social y Sistemas de Pensiones, Economista, profesora de la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo.