La mujer Venezolana objetivo de ataque en la guerra económica

Pasqualina Curzio Curzio*

Fuente: “Los dos pañuelos”, Mariana Baizán

La mujer ha sido el principal objetivo de ataque de la guerra no convencional, multiforme y de amplio espectro que adelanta el imperialismo contra el pueblo venezolano. Esta guerra inició en 1999 cuando los venezolanos, en el marco de la revolución bolivariana, decidimos avanzar hacia un sistema económico, social y político alternativo al capitalista, lo cual constituyó una amenaza inusual y extraordinaria para los grandes capitales corporativos y financieros que reaccionan cada vez que se asoma la posibilidad de consolidación del socialismo. En 2013, luego del fallecimiento del presidente Hugo Chávez, el imperialismo arremetió.
En este tipo de guerras los esfuerzos se centran en “explotar las vulnerabilidades psicológicas, económicas, militares y políticas de un país adversario, para desarrollar y sostener las fuerzas de la resistencia y cumplir los objetivos estratégicos de EEUU” (Estado Mayor del Departamento del Ejército de los EEUU. Circular TC 1801. Noviembre 2010). El principal objetivo es la desestabilización económica, social y política acompañado de un discurso en el que se responsabiliza al gobierno y sus políticas.

De acuerdo con el último Censo, el 40% de los hogares venezolano tiene jefas de hogar […] el 97% de las personas que se dedican a quehaceres del hogar son mujeres


El económico es uno de los principales ámbitos de estas guerras y tiene una particularidad: está diseñado para, con distintas armas, atravesar las puertas de todos y cada uno de los hogares, llegar a las mesas de los venezolanos, a sus costumbres y a sus rutinas para, de esa manera, alterar su día a día. Este ámbito está estrechamente relacionado con el psicológico que busca generar angustia, malestar, incertidumbre, molestias.
De acuerdo con el último Censo, el 40% de los hogares venezolano tiene jefas de hogar (Instituto Nacional de Estadísticas INE, Censo 2011). Por otra parte, el 97% de las personas que se dedican a quehaceres del hogar son mujeres (INE, estadísticas laborales, varios años). Adicionalmente, somos las mujeres, aunque tengamos una jornada laboral formal, sobre quienes mayoritariamente recaen las tareas de cuido de niños, familiares, personas con discapacidad o enfermas, además de la preparación de alimentos y limpieza del hogar.
La arremetida económica inició en 2013 y escaló hasta el 2017 con un desabastecimiento programado y selectivo de bienes esenciales: alimentos de mayor consumo, especialmente los de la agroindustria en manos de monopolios y oligopolios; productos de higiene personal (papel higiénico, pañales, toallas sanitarias, desodorante y jabón) y del hogar; medicamentos sobre todo para enfermedades crónicas (hipertensión y diabetes), para niños y no por casualidad los anticonceptivos (Curcio, Pasqualina. La Mano Visible del Mercado Guerra Económica en Venezuela. 2016).
Adquirir estos bienes implicaba hacer largas colas, no de horas, sino de días. Fuimos las mujeres las que paciente, pero sobre todo conscientemente nos enfilamos para poder llevar los alimentos y bienes de primera necesidad al hogar con la angustia que implicaba no poder hallarlos. El desabastecimiento programado y selectivo es una de las armas de la guerra económica, ya probada en Chile en 1970 y en Nicaragua en 1980.

El desabastecimiento programado y selectivo es una de las armas de la guerra económica, ya probada en Chile en 1970 y en Nicaragua en 1980


El mecanismo empleado fue la distorsión de los canales de distribución de manera que los productos no llegasen de manera suficiente y oportuna a los anaqueles, generar una sensación de escasez, largas colas, racionamiento y proliferación de mercados informales. De hecho, estos productos que escaseaban en los establecimientos formales podían hallarse en los mercados paralelos, por lo tanto, no era un problema de producción. Esos años, especialmente hasta 2016, Venezuela registraba los niveles de PIB históricamente más altos. El objetivo era político, de guerra, generar angustia y desestabilización.
Era parte del plan del gobierno de EE.UU. En el documento suscrito por el Almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur se lee: “Fomentar la insatisfacción popular incrementando la escasez y el encarecimiento de los alimentos, medicinas y otros bienes esenciales para la población. Hacer más horrorosa y dolorosa la escasez de las principales mercancías básicas.” (Tidd, Kurt. Golpe Maestro para derrocar la ´dictadura´ de Maduro. 2016).
El tener que dedicar horas a hacer largas filas tenía un segundo objetivo que era, además de la desmoralización, la desmovilización de las mujeres, quienes desde 1999, comenzamos a empoderarnos y organizarnos en cada uno de nuestros territorios para la formación, información y movilización popular en defensa de la revolución.
Ante la alteración de los canales de distribución, el gobierno bolivariano creó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) mediante los cuales le otorgó al poder popular organizado la entrega de los alimentos. Esto requirió una mayor organización en las bases, censar calle por calle e identificar necesidades de cada hogar. Hemos sido principalmente las mujeres quienes asumimos esas tareas.
Dos armas más han formado parte de este arsenal de guerra: 1) un bloqueo económico que ha dificultado la importación de alimentos, medicamentos, materias primas, repuestos y maquinarias, especialmente a partir del año 2014, afectando no solo la producción nacional, sino directamente a todos los hogares venezolanos, principalmente a las mujeres (Douhan Alena, Informe preliminar contra los efectos negativos de las sanciones en Venezuela 2021) y 2) un ataque a nuestra moneda, el bolívar, que ha derivado en una estanflación, con niveles hiperinflacionarios ocasionando la pulverización del salario real y por lo tanto el deterioro de las condiciones de vida de los hogares.
El producto interno bruto en Venezuela ha disminuido 70% desde el 2013 hasta 2020 (BCV, cuentas consolidadas, varios años), han sido 7 años consecutivos de caída, mientras que la inflación llegó a alcanzar niveles de 130.000% anual (BCV, índice nacional de precios, varios años). Las causas de esta estanflación son principalmente dos: el bloqueo a la principal industria del país, PDVSA, debido a que genera el 90% de los ingresos en divisas por concepto de exportaciones y el ataque al bolívar que ha generado un shock de oferta en la economía (Curcio Pasqualina. El Comando Sur y la vergonzosa Asamblea Nacional, arremetida imperial. 2020).

Las causas de esta estanflación son principalmente dos: el bloqueo a la principal industria del país, PDVSA, debido a que genera el 90% de los ingresos en divisas por concepto de exportaciones y el ataque al bolívar


El Comando Sur se planteó como objetivo: “Incrementar la fuga de capitales del país, la fuga de divisas y el deterioro de su base monetaria, causando la aplicación de nuevas medidas de inflación que aumenten su deterioro y a la vez provoquen que los ciudadanos con menos recursos (los que apoyan a los actuales dirigentes) y aquellos que disfrutan de mejor posición vean su estatus social amenazado o afectado)”. (Tidd, Kurt, Golpe Maestro para derrocar la ´dictadura´ de Maduro. 2016).
El ataque al bolívar no solo tiene como objetivo la desestabilización económica y política por la vía de la pérdida del poder adquisitivo, sino que también ha sido la causa determinante de las emigraciones, especialmente de jóvenes, quienes han atravesado nuestras fronteras en búsqueda de mejores condiciones de vida, lo que ha derivado en profundas heridas en el seno de los hogares, siendo las madres las más afectadas en sus emociones.
Se lee en el documento del Comando Sur: “Estructurar un plan para conseguir la deserción en masa de los profesionales más cualificados del país, para “dejarlo totalmente sin profesionales”, lo cual agravará aún más la situación interna, y junto a todo ello culpar siempre al Gobierno.” (Tidd, Kurt, op. cit. Golpe Maestro para derrocar la ´dictadura´ de Maduro. 2016).
Han sido innumerables los ataques del imperialismo contra la mujer venezolana. Las heridas son profundas. Sin embargo, la resistencia, impregnada de conciencia, ha sido heroica.

* Venezuela, GT Crisis y Economía Mundial, profesora de la Universidad Simón Bolívar.