Las luchas de las mujeres por la paz en Colombia

Carolina Jiménez Martín*

Miles de mujeres marcharon en Bogotá en favor de la paz | Proceso de paz |  EL UNIVERSAL - Cartagena | EL UNIVERSAL - Cartagena
Fuente: El Universal

Este 8 de marzo se conmemora más de un siglo de luchas feministas en contra del capitalismo patriarcal y en procura de la construcción de una organización social que garantice la producción y reproducción de la vida en condiciones dignas y realmente democráticas.
Diversas victorias se han experimentado en este transcurrir histórico. Algunas de ellas asociadas al ejercicio de derechos individuales que han permitido quebrar ciertas desigualdades estructurales entre hombres y mujeres. Otras han desvelado la violencia descarnada que la estatalidad capitalista ejerce sobre la sociedad y han conducido al reconocimiento de una multiplicidad de crímenes de Estado. De ahí la importancia de las luchas de las mujeres en contra de las guerras, las dictaduras y todas las formas de autoritarismo de Estado.

Diversas victorias se han experimentado en este transcurrir histórico. […] De ahí la importancia de las luchas de las mujeres en contra de las guerras, las dictaduras y todas las formas de autoritarismo de Estado.


Pese a la importancia de estos triunfos, aún permanece un sistema de prácticas y relaciones sociales que reproducen cotidianamente violencias y desigualdades basadas en género. Es por ello que entrado el siglo XXI una de las expresiones más fuertes y potentes de la movilización social y popular sea precisamente la del movimiento feminista.
En Colombia uno de los campos más potentes de las luchas de las mujeres ha estado asociado al de la búsqueda de la paz. Esto se explica, entre otras razones, por el carácter estructurador de la guerra sobre la vida social en su conjunto y por los impactos diferenciales que ésta ha tenido sobre la vida de hombres y mujeres. El horizonte de la disputa no se circunscribe solamente al fin de la confrontación armada sino al de superar las condiciones sociales, políticas y económicas que le dieron origen y la alimentaron durante toda la mitad del siglo XX y lo corrido del XXI.

Acuerdo de paz y el enfoque de género

El Acuerdo Final de Paz (AFP) firmado en 2016 entre la otrora guerrilla de las FARC-EP y el Estado es el acontecimiento social y político más importante en la historia reciente del país. A través de éste se buscó poner fin a una guerra de más de siete décadas y sentar las bases para la transformación social de Colombia. Este Acuerdo ha sido reconocido por diferentes actores y fuerzas de la comunidad nacional e internacional como uno de los Pactos de Paz mejor logrados del mundo.
Una de las características más valoradas de este Acuerdo es justamente la existencia de enfoques transversales, destacándose entre ellos el enfoque de género. En efecto, la mesa de Conversaciones de la Habana reconoció, por una parte, que la guerra había tenido impactos diferenciales sobre la vida y los cuerpos de las mujeres y los hombres; y, por la otra, que entre las condiciones de reproducción de la guerra se encontraba un orden social que permitía la desigualdad social estructural entre hombres y mujeres. Este reconocimiento se deriva de la fuerza que cobró el movimiento de mujeres por la paz, así como las elaboraciones iniciales del feminismo insurgente desarrollado por las guerrilleras de las FARC-EP.
Por tanto, cada uno de los puntos del Acuerdo incluye acciones y políticas orientadas a superar las violencias, desigualdades y exclusiones de las que son víctimas las mujeres. Entre otras se destacan:
Punto 1 y 4. Reforma rural integral y cultivos de uso ilícito: Las mujeres campesinas e indígenas son víctimas de las siguientes brechas “Solo el 26% de las unidades productivas están a cargo de mujeres y sus explotaciones son más pequeñas, predominando las de menos de 5 hectáreas, con menor acceso a maquinaria, crédito y asistencia técnica” (OXFAM, 2017. Radiografía de la desigualdad, https://ww.oxfan.org). De ahí que se acordó: Acceso a tierras y titulación a mujeres rurales; línea de crédito especial; modelo de desarrollo territorial con enfoque de género; programa de sustitución de cultivos de uso ilícito con acceso a mujeres; estímulos para la creación de organizaciones de economías solidarias de mujeres.
Punto 2. Participación política: Las mujeres son víctimas de una alarmante sub- representación política. Según datos de ONU-MUJERES “las mujeres son el 52% de la población, sin embargo, son tan solo el 12 % de quienes ocupan cargos elección popular (el 14% de concejales, el 17% de diputadas, el 9% de alcaldes y el 21% del Congreso)” (ONU Mujeres, 2016. Liderazgo y participación política, https://colombia.unwomen.org). Por lo tanto, se acordó: Reforma política que procure en la equidad de género en términos de representación política; programas de formación y promoción de liderazgos políticos de mujeres; mayor financiación a partidos políticos que promuevan la equidad de género, entre otros asuntos.
Punto 3 y 5. Fin del conflicto y sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición: El conflicto armado ha tenido un impacto dramático sobre las mujeres “Según cifras oficiales de la Red Nacional de Información (Unidad para las Víctimas, 2018) las mujeres víctimas de delitos contra la integridad sexual son 23.875 […].  El periodo 2010-2015, muestra una prevalencia de violencia sexual contra las mujeres del 18,36% para los 142 municipios con presencia de fuerza pública, guerrilla y paramilitares o BACRIM […]. La Defensoría del Pueblo en una alerta temprana emitida el 28 de febrero de 2018 […] llama la atención sobre los casos en los que se registra violencia sexual previa al asesinato de lideresas y defensoras de derechos humanos, dice que: Los actos dirigidos a castigar la participación de las mujeres en el ámbito de lo público en las mujeres afectan a la lideresa y a su organización y buscan inhibir el surgimiento de nuevos liderazgos y procesos organizativos visibles de mujeres. (Defensoría del Pueblo, SAT, 2018, p. 56)” (CINEP, 2018. Mujer víctima, violencia de género y conflicto armado. (https://www.nocheyniebla.org). De ahí que se acordó: Programas de integrales de seguridad y protección para mujeres, sistema de prevención de alertas tempranas con enfoques de género, programas de acompañamiento psicosocial a mujeres victimas, investigaciones en la jurisdicción especial de paz con enfoque de género que conduzcan al reconocimiento de afectaciones diferenciadas de la violencia sobre las mujeres.
Como se puede apreciar el AFP impulsó una serie de medidas que buscaban, por un lado, cerrar brechas y generar condiciones sociales, económicas e institucionales para garantizar una vida digna para las mujeres; y, por el otro, impulsar un reconocimiento y comprensión social sobre los factores que sostienen y reproducen la guerra, entre los cuales se destaca, el sistema patriarcal.
Ahora bien, pese a la potencia descrita es lamentable el incumplimiento del que es objeto lo acordado. El Estado colombiano, especialmente en su expresión ejecutiva, se ha empeñado en cerrar las posibilidades para caminar en este escenario de transformación social y ha apelado sistemáticamente al ejercicio de la violencia para contener los avances logrados.

El Paro Nacional que se desarrolló en Colombia el pasado 21 de noviembre de 2019 abrió un nuevo momento de la protesta y la movilización social y popular. Expresó la crisis del neoliberalismo y del capitalismo patriarcal.

Mujeres y luchas sociales en Colombia

El Paro Nacional que se desarrolló en Colombia el pasado 21 de noviembre de 2019 abrió un nuevo momento de la protesta y la movilización social y popular. Expresó la crisis del neoliberalismo y del capitalismo patriarcal. Una de las fuerzas sociales que sostuvo las manifestaciones durante varios meses fue precisamente la de las mujeres y, entre ellas, las más jóvenes.
Su activa participación en las movilizaciones denota que las luchas feministas caminan simultáneamente en un horizonte disruptivo de las desigualdades y violencias basadas en genero, como en el impulso hacia la construcción de un nuevo sistema de relaciones sociales que garantice una vida digna para todas y todos, de ahí la potencia anticapitalista de las mareas moradas y verdes que recorren Nuestra América.

* Colombia, GT Crisis y Economía mundial, profesora del departamento de ciencia política de la Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá).