LOS DERECHOS LABORALES DE LOS TRABAJADORES MEXICANOS ANTE EL TMEC

Trabajadores de la maquila entre dos fuegos
Fuente: marxismo.org

Cirila Quintero Ramírez*

El 1 de julio de 2020 entró en vigencia la actualización del Tratado de Libre Comercio, México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Uno de los mayores logros que se han exaltado en este tratado ha sido la inclusión del capítulo 23,  (http://www.sice.oas.org/Trade/USMCA/Spanish/23Laboral.pdf), referente a los derechos laborales. El apartado refiere al compromiso, por parte de los tres países, para cumplir los preceptos fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en torno a un trabajo digno, especialmente en cuanto a lo referente a la libertad de Asociación y Contratación Colectiva; la eliminación del trabajo forzado y del trabajo infantil, la no discriminación laboral y el pago de salario digno y el otorgamiento de condiciones laborales justas.  El apartado sin duda es un avance, en comparación del TLCAN, que solo incluyo lo laboral y ambiental, como un Acuerdo Paralelo, en donde la presentación de controversias laborales ante la Oficinas Nacional Administrativa de cada país fue uno de los principales aspectos, aunque al final muy pocas controversias tuvieron éxito, a pesar del enorme trabajo que representaron su integración y presentación.

A pesar, de ser importante la inclusión del capítulo 23, el mejoramiento laboral de los trabajadores mexicanos, que de él se espera, es incierto dadas las condicionantes laborales históricas de México, la lentitud en la implementación de la Nueva Ley Federal del Trabajo (NLFT), aprobada el 1 de mayo de 2019, y la reformulación laboral que existe en Estados Unidos, con la elección de Joseph Biden.

Tres aspectos relevantes sobre la materia laboral en los acuerdos comerciales antes de abordar los tres aspectos mencionados.  Primero, la inclusión del aspecto laboral siempre ha estado en discusión. Los promotores de los acuerdos comerciales enfatizan su carácter económico y se niegan a reconocer los efectos laborales y sociales que tienen. Un avance en esta materia, lo constituyen acuerdos como MERCOSUR, que han logrado introducir un apartado social como parte de sus regulaciones. Segundo, mientras se exalta la integración empresarial, el tema laboral sigue manteniéndose en el nivel local, lo que deja a la voluntad de los gobiernos nacionales las decisiones sobre asuntos y controversias laborales. Finalmente, tanto en el TLCAN como en el TMEC, los aspectos relacionados con la parte laboral, como el Acuerdo Paralelo laboral y el capítulo 23, respectivamente, han sido influenciados por el cabildeo de los sindicatos estadounidenses, como una forma de presión para protegerse y evitar la competencia ilegal por parte de los trabajadores mexicanos mediante la aceptación de salarios más bajos. En ese sentido, la inclusión del capítulo 23 no podría considerarse como los preludios de una integración regional de la clase trabajadora de América del Norte.

NLFT y prácticas laborales históricas  

El 1 de mayo de 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) decretó la Nueva Ley Federal del Trabajo (NLFT), la promulgación estaba vinculada a sus promesas de campaña en torno a terminar con el charrismo sindical y el liderazgo sindical eterno, aunque también se relacionaba con la exigencia de la representante norteamericana, Nancy Pelosi, para continuar con las negociaciones y, ahora, el cumplimiento, del TMEC.

La NFL tenía como objetivos centrales: impulsar la libertad y la democracia sindical; legitimar los contratos colectivos y la resolución expedita de los conflictos laborales, que coincide con lo previsto en el capítulo 23 del TMEC, para lograrlo se necesitaba implementar una maquinaria que ha resultado muy costosa, se ha expresado que el Congreso aprobó un total de 2 382 millones de pesos en 2020, y su avance ha sido muy lento; para diciembre solo 22 estados habían creado sus Centros de Conciliación, en tanto que algunos de los estados más conflictivos laboralmente, como Tamaulipas, continuaban sin contar con este centro de conciliación. En una conferencia reciente, Arturo Alcalde, abogado laboral de muchos de los sindicatos universitarios, mencionaba que todo está listo: una NLFT, un gobierno protector de los trabajadores y solo falta “que los trabajadores se decidan”.

La situación no es tan fácil, quienes le apuestan que por decreto se transformará el mundo laboral de México,  se equivocan, las estructuras sindicales y prácticas laborales no escritas que existen, como el cabildeo sindical con los trabajadores para ser legitimados, la pronta adaptación a medidas administrativas por parte de los sindicatos y liderazgos, que se han separado de las centrales obreras y se han agregado el nombre de “independientes”, para ser reconocidos como democráticos, están mostrando la limitación de la NLFT. Así pues, si no se activa un seguimiento puntual y la supervisión de inspectores para que realmente lo estipulado se cumpla, muy poco se cambiará en el panorama laboral de México. Por otro lado, no solo es que se decidan los trabajadores, quienes han estado sometidos a prácticas corporativas durante décadas, de las que les es difícil salirse, es necesario que se capaciten en cuanto al derechos laborales y cómo exigirlos; la impartición de talleres de capacitación por parte de la Secretaría del trabajo en esta materia resulta por demás urgente.

La lenta implementación de la NLFT y sus consecuencias

Aparte de los límites históricos que enfrenta la NLFT, está la lentitud con la que se está implementando, y que se complicó con la medida errática de cerrar las Juntas de Conciliación durante los meses más álgidos de pandemia en el 2020, que ha llevado a un atraso en la impartición de justicia en cuanto a recuentos solicitados para cambio de sindicato, como de cientos de despidos injustificados. Valga un ejemplo para ilustrar lo anterior.

El conflicto laboral de Matamoros, en enero de 2019, desembocó en el registro de uno de los primeros sindicatos independientes, emergidos de la base laboral. El registro fue otorgado el 5 de junio de 2019. El nuevo sindicato presento ante la JLCA de Matamoros la petición por recuento para obtener la titularidad de contrato colectivo de al menos 30 maquiladoras, las resoluciones eran esperadas para septiembre-octubre de 2019, sin embargo, se pusieron trabas burocráticas que retrasaron el recuento para mayo de 2020; llegó la epidemia y cerró la JLCA de Matamoros, y no se ha fijado hasta ahora (abril 2021), una fecha clara para el primer recuento. Particularmente, el aspecto de los recuentos es uno de los temas que más interesa en el TMEC y al que están siguiendo muy de cerca los sindicatos y activistas laborales de Estados Unidos, dado que la violación en el proceso podría ser materia para fincar controversias contra empresas que no respetan la libertad sindical en México. El retraso en estos recuentos también podría ser materia de queja ante los paneles de expertos por considerar que se está obstaculizando la impartición de justicia.

La elección de Joe Biden y su alianza con los sindicatos estadounidenses.

Finalmente, la reciente elección de Joe Biden a la Presidencia de Estados Unidos también tendrá un impacto, dado que uno de los puntos centrales de su gobierno ha sido la alianza con los grandes organizaciones sindicales de Estados Unidos, como la AFL-CIO, especialmente en cuanto a mejorar sus salarios y fortalecer sus sindicatos y la contratación colectiva, lo que supone la vigilancia muy cercana en material laboral de empresas norteamericanas fuera de su territorio, especialmente en cuanto a su desempeño laboral, como sería las maquiladoras, el TMEC podría ser utilizado para sancionar a estas empresas o bien influir para regresar a Estados Unidos, lo que llevaría al desempleo de cientos de trabajadores, especialmente en el norte de México. Así pues, el panorama laboral para los trabajadores mexicanos dista mucho de la visión positiva que gobernantes mexicanos, abogados laborista y empresarios se han empeñado en difundir.


* México, investigadora de El Colegio de la Frontera Norte, Sede Matamoros