Crisis, pandemia, vacunas…

La desigualdad en el virus
Fuente: http://www.juventudrebelde.cu/media/cover-de-noticia-16654

Josefina Morales* y Gabriela Roffinelli**

La pandemia del COVID-19, como se ha señalado, nos arrastró a una crisis económica no vista desde los años treinta, sin adjetivos para caracterizarla, con tazas de contracción económica en 2020 del orden del ocho por ciento en Nuestra América, superiores al cinco por ciento en Europa y en Estados Unidos de 3.5%. Aunque, en rigor, la crisis económica mundial estaba latente cuando irrumpió la pandemia; dato que soslayan los confiados anuncios acerca de una pronta salida de la crisis una vez finalizada la pandemia o incluso la posibilidad de un nuevo “reinicio” o “reseteo” capitalista (Klauss, Schwaba, 2021, Foro Económico Mundial).

En varios países la crisis va más allá de la pandemia, no sólo porque se arrastraban varios años de precario crecimiento e incluso de recesión; la dimensión social de la crisis exhibió una polarización social insostenible, la imposibilidad de que la mayor parte de la población soportara nuevas medidas que so pretexto de enfrentar la crisis hicieran recaer sobre sus hombros el costo de la crisis. Y la dimensión política de la crisis tomó un primer plano, mostrando que la economía es una relación social.

Las políticas de ajuste neoliberales, como se ha exhibido, denunciado, demostrado, destruyó las instituciones de salud pública previamente alcanzadas, y no suficientes, en sus afanes privatizadores para instalar la mercantilización de los servicios de salud. Los bajos y desiguales recursos destinados al sector representaban, en 2018 y en algunos de nuestros países, entre 5 y 9% del PIB, al tiempo que Estados Unidos destinaba 16.9 por ciento de su economía. El pago de la deuda, de los intereses, consumía, desde los años ochenta, una importante proporción los recursos públicos, de por sí insuficientes ante la baja recaudación fiscal.

América Latina ha registrado el mayor doloroso impacto de la pandemia al registrar, hacia mediados de mayo, cerca de un millón de defunciones (982 635). En Brasil se presentó 44.4% de ellas, en México 22.4 y en Colombia y Argentina el 15.5 por ciento.

Frente a la crisis de la pandemia cinco medidas destacaron en la política económica: apoyos financieros al gran capital, apoyos financieros a la pequeña y microempresa, apoyos temporales a trabajadores desempleados, compensaciones extraordinarias a la población y recursos extraordinarios para el sector salud para la compra de implementos médicos y para la compra de vacunas.

En la mayoría de los casos, una política económica que se realizó con mayor endeudamiento en la crisis, exenciones fiscales en algunos casos y, en otros, con incremento de impuestos como fue la propuesta en mayo del gobierno genocida de Iván Duque en Colombia.

Vacunas, patentes y la criminal mercantilización de la salud

Frente a la pandemia se mostró la capacidad adquirida por el conocimiento colectivo, por la ciencia realizada, en gran medida, con recursos públicos. En menos de un año se obtuvo la vacuna contra el COVID-19 en las grandes trasnacionales farmacéuticas que obtienen, como la mayoría de los monopolios, importantes ganancias por la renta tecnológica que se expresa en la propiedad privada de las patentes. En el caso de AstraZeneca, por ejemplo, la industria farmacéutica apenas si cubrió el 3% del costo de la investigación (Pascual Serrano, Sputnik, 24 de abril, 2021).

Apropiación privada que ha sido cuestionada y rechazada de tiempo atrás. Hay que tener presente que los científicos que descubrieron la vacuna contra la polio en los años cincuenta rechazaron su patente privada. En un programa de televisión, hace 50 años, se le preguntó a Jonas Salk, por qué rechazó patentar la vacuna y contestó: “No hay patente. ¿Acaso se puede patentar el sol?”. Como dice el grupo puertorriqueño Calle 13: “Tú no puedes comprar el viento. Tú no puedes comprar el sol. Tú no puedes comprar la lluvia. Tú no puedes comprar el calor. Tú no puedes comprar las nubes. Tú no puedes comprar los colores. Tú no puedes comprar mi alegría. Tú no puedes comprar mis dolores.”

Las trasnacionales farmacéuticas, ahora, en la fase de los monopolios financiarizados, forman parte del gran conglomerado financiero especulativo denominado BlackRock que está presente, como dios padre, con participación en cuanta actividad y empresa se nos ocurra: en numerosas empresas de las bolsas de valores del mundo, en los más importantes bancos internacionales, en las empresas del sector inmobiliario, en los recursos de los grupos financieros de las pensiones, en las deudas públicas, como el caso de la deuda argentina y del gran endeudamiento en México generado en la privatización de las empresas públicas, en particular de la banca, denominado Fobaproa (véase cuadro 1).

Pasqual Serrano, periodista e investigador, escribió en Sputnik, el 24 de abril pasado que son dueños de las vacunas “The Vanguard Group y BlackRock. Estos dos fondos de inversión administran 16 billones de dólares. Si fueran un bloque de naciones, serían la tercera potencia mundial, solo por debajo de Estados Unidos y China, de acuerdo con datos del Banco Mundial en 2019.” Y Vanguard, principal accionista de BlackRock, también tienen importante presencia en instituciones públicas y bancos centrales, a través de la contratación de sus ejecutivos, de esa práctica denominada de puertas giratorias en donde los tecnócratas de un puesto público a uno privado y viceversa, como Adewale Ayermo, actual subsecretario del Tesoro, quien es asesor político de BlackRock.

Trasnacionales en Grupos financieros
EmpresasBlack RockVanguard
Group
% acciones           
Apple6.37.2
Aphabet6.37.3
Microsoft6.67.9
Amazon5.05.9
Facebook6.47.4
Berkshire7.89.9
Johnson & Johnson6.98.3
JP Morgan6.67.9
Wells Fargp6.57.2
SANOFI5.9
Pfizer7.78.3
Aztra Semeca4.22.8

Por la liberalización de las patentes

Frente a la pandemia, el descubrimiento de las vacunas y su acaparamiento por parte de los gobiernos imperialistas, la demanda social mundial es la liberalización de las patentes, la demanda de que sea un bien público. El 15 de mayo se publicó el Manifiesto Liberación de patentes y vacunas COVID 19 de más de 200 organizaciones sociales, que afirma que “La producción, distribución y administración de vacunas está atada a la competición entre laboratorios y países. Las patentes, el secretismo de los contratos y la falta de transparencia son sus causas.”

La reacción de los grandes capitales no se hizo esperar y decenas de agentes a su servicio realizan lobby en el capitolio para impedir la liberalización de las patentes.

Irónicamente el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se manifestó por la suspensión de las patentes, mientras mantuvo por m eses mediante la ley de 1950 bloqueo a la exportación de insumos para producir vacunas y jeringas; motivo por el cual millones de dosis de las vacunas desarrolladas conjuntamente por la Universidad de Oxford y el laboratorio anglosueco AstraZeneca, con participación de la Argentina y México, cuando aún no hbían llegado a los dos países latinoamericanos (https://eldiarioar.com).

La liberalización de las patentes y distribución de vacunas es urgente ante la enorme desigualdad de la aplicación de las vacunas, ante el desamparo de la mayor parte de los pobres del mundo, de los condenados de la tierra, como diría Fanon.

*México, GT Crisis y economía mundial, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y presidenta de SEPLA.

 **Argentina, GT Crisis y economía mundial, co-coordinadora del GT.