LA CAJA DE PANDORA

Josefina Morales*

Los Papeles de Pandora: sucios secretos financieros de la clase dominante  salen a la luz, ¡de nuevo!
Fuente: Marxist

Créditos: producción: la banca trasnacional, bufetes trasnacionales y paraísos fiscales de Panamá, Islas Vírgenes, Suiza, Miami; casting: 600 periodistas del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación; actores estelares: políticos distinguidos, presidentes, expresidentes, secretarios de Estado, banqueros, grandes empresarios y hasta un premio nobel de literatura.

El mito

Pandora fue la primera mujer mortal creada por Hefesto a petición de Zeus bendecida por Afrodita y Atenea, mas Hermes le otorgó virtudes relacionadas con la curiosidad, el engaño y las mentiras. Zeus le dio una caja con la advertencia de no abrirla, ya que en ella se encontraban todos los males del universo… Y Pandora abrió la caja. Y el mito llegó al cine con la Caja de Pandora del cine mudo alemán de G. W. Pabst, la versión de Paul Auster en Lulu on the Bridge de 1998 hasta la película turca de 2009.

La realidad que supera al mito

En abril de 2016, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que agrupa a más de 600 periodistas de diversos países, dio a conocer los denominados Papeles de Panamá, que mostraban cómo miembros de la élite del poder en diversos países del mundo enviaban millonarios dineros en divisas (dólares) a través de sociedades fantasmas, de membrete, creadas en Panamá por el Bufete Fonseca, a los paraísos fiscales de las Islas Vírgenes y así guardar-ocultar su riqueza monetaria, en gran parte malhabida, para evadir impuestos en sus países de origen, lavar dinero, o realizar “inversiones”, compra-venta de acciones o de empresas, o cualquier otro teje-maneje financiero. Todo lo cual configura lo que Juan Carlos Fernández Cela denomina una cartografía de los flujos financieros entre sus puntos de origen y destino (“La geografía financiera de los ‘papeles de Panamá’ en Sudamérica” en Revista de Geografía Norte Grande, núm. 77, 2020).

Los paraísos fiscales, guaridas como dice John Saxe-Fernández, se caracterizan por el no cobro de impuestos a los recursos que ahí llegan, la falta de transparencia, la no proporción de información a otros países, la aceptación de empresas fantasmas, es decir, de empresas que no requieren comprobar sus actividades. Clásica fue la existencia de Una Suiza libre de toda sospecha como escribió Jean Ziegler en 1977 (véase también a Juan Hernández Vigueras, El trasfondo de los parai$o$ fiscales, Attac-España. 2006). Tradicionalmente están localizados en El Caribe, Trinidad y Tobago, Las Islas Vírgenes y Panamá y en países europeos como Andorra y Mónaco, posteriormente Singapur se convirtió en una plaza importante y ahora los más importantes se localizan en Estados Unidos.

El País, el 3 de octubre, abrió la caja de Pandora y puso al descubierto a 3 000 “personalidades” internacionales que ocultan sus dineros en los paraísos fiscales, entre las cuales se encuentran tres presidentes de América Latina (Guillermo Laso de Ecuador, Sebastián Piñeira de Chile y Luis Abinader de la República Dominicana), la vicepresidenta y canciller colombiana, Marta Lucía Ramírez, el ministro de economía de Brasil, Paulo Guedes, 11 exmandatarios (de Colombia, Perú, Paraguay, Panamá…), Shakira y Vargas Llosa.

En la investigación que publicó El País, “Los papeles de Pandora”, participaron periodistas y organizaciones diversas de América Latina. Entre otros de Proceso, Quinto Elemento Lab y Univisión de México; de la revista Piagui y de la Agência Publica de Brasil; de Argentina del periódico La Nación; de Colombia miembros del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística; de Chile La Fundación Periodística LaBot; y de Ecuador periodistas del diario El Universo; y periodistas del diario español El País. En la investigación se revisaron cerca de 12 millones de documentos: actas de constitución, poderes notariales, facturas, listas de clientes y todo lo que pudieron y encontraron.

La financiarización del siglo XXI

Francois Chasnais señala que se advierte en la economía, desde mediados de los años ochenta, una creciente importancia del capital financiero, cualitativamente distinta a periodos históricos anteriores, lo que apunta a una nueva fase del proceso de internacionalización de capital, la de la mundialización del capital, en donde el capital financiero se ha convertido em la fracción dominante del capital y ha definido un diferente régimen de acumulación dominado por lo financiero, el monto y destino de las inversiones y la distribución de la renta; lo que no quiere decir que, a nivel internacional, conlleve un proceso viable de acumulación, ni de estabilidad sistémica. (Francois Chesnais, “La teoría del régimen de acumulación financiarizado: contenido, alcance e interrogantes” en Revista de Economía Crítica, no. 1, abril de 2003).

Y así, hemos visto el registro de diversas crisis financieras, de la crisis de la deuda de América Latina a principios de los ochenta, la caída internacional de los mercados de valores en 1987, la crisis mexicana en 1995 y el consecuente efecto tequila, la crisis de Asia a finales de los noventa, hasta la gran crisis de 2008-2009 no resuelta que exhibió la multiplicación de dineros fraudulentos con la titularización de papeles derivados de las hipotecas estadounidenses que desembocó en serios problemas de la deuda pública en varios países desarrollados, y sobre cuyos rescoldos se entreveró, a partir de 2020, la crisis de la pandemia con sus crisis económicas, sociales y políticas.

 El proceso de financiarización en los últimos treinta años es consustancial al neoliberalismo, con la liberalización irracional de los flujos financieros que cruzan el lavado de dinero y la evasión hacia los paraísos fiscales hasta el crecimiento explosivo del endeudamiento público, empresarial y de los hogares y la mercantilización financiarizada de la salud y la educación. La agencia EFE, por ejemplo, reportaba el 19 de mayo de este año, que la deuda de los hogares en Estados Unidos aumentó 13% en el primer trimestre de este año, respecto a la que registraban en 2017, seguida por el peso de las deudas estudiantiles, que se suman a las deudas hipotecarias. Y conocido es el proceso de endeudamiento y sobrendeudamiento de los hogares en Chile con la mercantilización de la salud y la educación.

Atraviesa, desde luego, la actividad productiva misma, en la cual, por ejemplo, las empresas trasnacionales definen sus programas de producción por el precio de sus acciones en el mercado de valores y no por la dinámica del supuesto mercado de mercancías físicas, es decir, en lugar de la demanda esperada de sus productos. También se registran nuevas modalidades de la financiarización con la participación de los grandes “gestores de inversiones globales” como la estadounidense BlackRock, fundada en 1988, con presencia en más de 16 países y que, como dios padre, aparece en todos lados. (NA XXI núm. 56).

Entre las nuevas modalidades de la financiarización destaca el lavado de dinero que atraviesa la banca comercial, la banca de inversión y los paraísos fiscales. El GAFI, formado en 1998 por el G20, informa anualmente sobre este proceso en el que destacan actividades lícitas como el comercio internacional y la minería, hasta ilícitos como la trata de personas. En México se reporta por instituciones internacionales (FATE y GAFILAT) lavado de dinero en actividades asociadas “con la delincuencia organizada tales como tráfico de drogas, extorsión, corrupción y evasión fiscal”.

En la pandemia ha saltado a primer plano el comportamiento de las trasnacionales farmacéuticas que multiplicaron sus ganancias con las vacunas, producto, en gran parte, de la investigación en las universidades con recursos públicos. Eric Toussanit en su artículo “La apropiación de conocimientos y los beneficios del Big Pharma en tiempos del coronavirus” (CADTM, New Letter, 17 de octubre, 2021), destaca la apropiación de las patentes y la negativa del capital a liberal un conocimiento público que debe ser considerado un bien común.

La financiarización en el siglo XXI adopta mil caras para multiplicar la creación, recreación, circulación y apropiación del capital ficticio y la expoliación sin precedente de la riqueza social y el trabajo.


* México, GT Crisis y Economía Mundial, Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, presidenta de SEPLA.