ELECCIONES PRESIDENCIALES EN CHILE 20201: ENTRE EL PASADO DE PINOCHET Y LOS CAMBIOS DEMOCRÁTICOS

                                                                                               Paula Vidal Molina* 

Los resultados de las elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile, del domingo 21 de Noviembre, presentan un escenario muy dramático para las posibilidades de transformación que se abrieron el 18 de octubre de 2019, a partir del “estallido” social. Como es sabido, pasaron a segunda vuelta Gabriel Boric y José Antonio Kast, para definir el 19 de diciembre quien alcanza la presidencia de Chile. Al observar los datos de la elección vemos que la posición del candidato de la extrema derecha conservadora, José Antonio Kast, no solo superó a la de las fuerzas progresistas por el cambio que expresa Gabriel Boric, sino que también lo hizo con Sichel, su contrincante de la derecha liberal. Por otro lado, los datos muestran que desapareció el centro político o las fuerzas que administraron los gobiernos desde 1990 hasta 2014 de la mano de la coalición de la Democracia Cristiana, el Partido por la Democracia y el Partido Socialista, que representaba en esta elección Yasna Provoste. Lo cual marca un nuevo ciclo histórico.

Ahora bien, otros dos datos son relevantes: a) la alta abstención, que es parte de la tendencia desde el 2012, en que dejaron de ser obligatorias las votaciones en las elecciones; las cifras no llegan al 50% de la población que puede votar, lo cual da cuenta de que para más de la mitad del padrón electoral, el mecanismo de las elecciones no le son significativas, cuestión que no se entregan razones / se toma en cuenta en los estudios existentes; y b) dentro de los que sí votaron, llama la atención la alta votación del candidato Franco Parisi (quien no estuvo en Chile durante la campaña y tampoco pudo sufragar) con la tercera mayoría y que con un discurso anti-establischment y el uso de redes sociales pudo sumar un importante electorado. Este candidato, rápidamente después de obtenidos los resultados, comenzó a dar gestos a favor de la candidatura de Kast.

Un resumen de los porcentajes que alcanzaron los candidatos se observa en el siguiente cuadro:

CandidatosPadrón 2021:  15.030.963 Votantes 2021: 7.115.590 (47,34%)
José Antonio Kast  (Partido Republicano)  27,91% con 1.961.122 sufragios
Gabriel Boric (Convergencia Social – Apruebo Dignidad)25,83 % con 1.814.809 sufragios
Franco Parisi (Partido de la Gente)  12,80 % con 899.403 sufragios
Sebastián Sichel (Independiente – Chile Vamos)  12,79 % con 898.510 sufragios
Yasna Provoste (Democracia Cristiana – Nuevo Pacto Social)11,61% con 815.558 sufragios
Marco Enríquez-Ominami (Partido Progresista)  7,61% con 534.485 sufragios
Eduardo Artés (Unión Patriótica)  1,47 % con 103.181sufragios

Teniendo esto en consideración, el escenario es muy dramático, no solo porque se posiciona con fuerza una ultra-derecha que hasta ahora no había tenido gran presencia en los gobiernos de Piñera y en el parlamento. Una derecha que reposiciona el legado e imagen de Pinochet, el orden y las fuerzas armadas, plantea profundizar el neoliberalismo, por ejemplo, abriéndose a la privatización de Codelco, la empresa del cobre del Estado, bajar impuestos a los empresarios, flexibilizar aún más el trabajo y subir la edad de jubilación. Al mismo tiempo, es absolutamente conservadora pues no solo niega el derecho al aborto de las mujeres, pone la imagen de Dios y los valores de la familia tradicional y las mujeres casadas en el centro, excluyendo a diversos tipos de familias que existen en el país, sino que también pretende abolir el ministerio de la mujer y género y el Instituto de derechos humanos, entre muchos otros retrocesos civilizatorios.  Esta candidatura enfrenta a la sociedad chilena a elegir entre dos proyectos: 1.- mantener y profundizar el neoliberalismo heredado de Pinochet versus los cambios necesarios para realizar la democracia planteada por Boric, 2.- rechazar el cambio constitucional versus la mayoría de la ciudadanía que votó por Aprobar el cambio constitucional y 3.- mantener los privilegios de los super ricos y poderosos versus mejorar las condiciones de vida de los de abajo. 

Ahora bien, el escenario igualmente se torna muy complejo para las fuerzas del cambio representada por Boric, porque los resultados de las elecciones parlamentarias en ambas cámaras no son alentadores, debido a que la derecha alcanzó casi el 50% de los cupos. En el caso en que gane Boric el 19 de diciembre, el parlamento podrá obstaculizar los procesos de cambio que puede traer el programa, en un contexto económico de crisis y pandemia aún. Pero no solo eso, porque en lo que tiene que ver con el proceso constituyente, frente a una nueva Constitución, este Congreso podría buscar mecanismos para atenuar, obstaculizar o retrasar los cambios.

Mas allá de ello, hoy el desafío es ganar la presidencia, y para ello, Boric y los sectores de las izquierdas progresistas deben salir a las calles, explicar y politizar a los sectores que no votaron y a quienes indecisos no votaron por él. No pueden contentarse con el número de votantes –insuficientes– de los partidos representados por Yasna Provoste, Meo y Artés.

Sin embargo, el mayor desafío es volver a vincularse con la clase trabajadora, sus demandas sin hipotecar los pilares de un programa que apunta a sentar bases que permitan salir de la lógica neoliberal. En este momento, se están organizando comandos en todo Chile para defender lo que hemos conquistado y que costó la vida y ojos de muchxs chilenxs, la consigna es: evitar un desastre mayor con Kast y la ultra derecha en el gobierno y ganar con Boric, algunos de los cambios que se levantaron con la rebelión del pueblo el 18 de octubre de 2019.


* Chile, GT Crisis y economía mundial, Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Chile.